El bosque permanece entre nítidos recuerdos. No quieren partir, no “había una vez”…
Ausente aquel anhelo de un personaje que una noche me besó y preguntó mi nombre.
¡No! Fue sólo ilusión, un juego de imágenes engañosas, fantasías ilógicas…
¿Mentiras?... mis deseos en aquel que los mostró, ¿Sí no fui sólo yo? ¿Si lo viese por la calle…? Reconocer en estado despierto, o tomar forma en lo supuestamente verdadero… o una visita más.
En un presente siento no sentir, me asusta el frío y la confusión me envuelve en atractivos encajes.
Mi irreal sentimiento vacío, en el recuerdo de ojos grises petrificados en el escenario del abrazo.
NADA… dejar de vivir ante imágenes alucinantes. ¿Cuándo pondrás los pies en la tierra?
A veces prefiero no dejarlos caer… pero debería.
Un abandono de lo real, de mi real.
Claro, pero mi real sigue ahí, con ojos grises esperando mi regreso… en aguarde yo del propio retorno.
El paisaje oscuro de siempre, mi refugio… cautivo en la brecha que separa el valle del pueblo, nuestro bosque en grises.

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