martes, 19 de agosto de 2008

Pausa

El cielo se dividió en gran gama de hermosos y turbios colores, entre amenazantes nubes de furia y pasión y cálidos atardeceres que abrazaban acariciando cada punto en el alma.

Las distintas palabras, dibujándose en el firmamento, mantenían su atención en el infinito; mientras cada detalle en su piel se erizaba imaginando aquellas palabras en su cuerpo. Ante esto el mundo aparentaba, deseaba engañarla, guardarla un instante entre sus líneas y con suaves maniobras lo hizo… ante aquellos brillantes ojos se quedó quieto el tiempo, el mundo se figuraba detenido. Mas pronto su cuello se derretía y su espalda sentía calor que la acogía, él avispó al tiempo y la velocidad de los acontecimientos se retomó, luego de la mano la llevó.

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