viernes, 8 de agosto de 2008

Casita

Ya llegué a la casa, ya entré. Es una casa vieja, antes era linda. Estoy solo, en esta casa y en todas partes. Qué extraño, se ve diferente, como si hubiese alguien, pero no hay nadie, nunca hay alguien. Debo estar soñando.

¡¡AUUCHHH!!¿Qué?

-Perdón, me caí.

-¿Qué haces en esta casa?

-Voy a vivir aquí.

-No puedes, yo vivo aquí.

-Pero no había nadie cuando llegué.

-Quizás te pareció que no había nadie, porque salí a estar solo.

-¿Vives con alguien?

-Vivo solo.

-Y sales a estar solo.

-¿Por qué no?

-Mmmm…

-¿Estas sola?

-Me gustaría estar contigo.

-¿Quieres estar en esta casa?

-Me gusta esta casa.

-¿Cómo entraste en una casa tan fea?

-Me gusta lo que hay dentro de esta casa, y me acerque a esta casa por eso. Pero necesito que me dejes estar en esta casa para vivir contigo.

-Pero esta casa se esta derrumbando a pedazos y …si vives aquí ya no estaré solo.

-Hace tiempo que no estas solo, afuera estaba yo. Ahora quiero entrar.

-Esta casa era linda en el principio, hoy se esta cayendo a pedazos. Mañana no estará.

-Pero tú no te irás, ¿verdad?

-Supongo que no, esta casa fea es mía.

-¿no quieres compartirla?

-Es horrible.

-¿Quieres compartirla?

-Si, contigo.

-Gracias.

-Pero no quiero que te derrumbes con esta casa.

-La casa se puede arreglar, todo se puede. A mi me importa lo que contiene ¿Puedo acompañarte?

-Sí, ya no estoy solo.

Ella sonrió, yo sonreí y la abrase. La casa seguía igual, pero su interior ya no estaba solo. Aunque parece que un tiempo estuvo solo, quizás nunca estuvo solo. Estaba ella y estaba él.

La casa hoy esta fea, pero no se ha derrumbado del todo. Mañana será linda.