Ahora comienzo a ver como las flores marchitan y entre frio viento reviven en escarchas, en tonos ambiguos que unos a otros se abandonan, se ocultan y pierden, dando importancia al verde que deja asomar fría nariz.
Es su nariz, la que sueña la luna que le ilumina en grises cada noche y ahora, por el tintineo de la escarcha, veo como le aprieta aquel nudo en la garganta. Se sienta, como siempre, bajo el verde noche, mirando la cubierta nebulosa de su cabeza… mirándose y sintiéndose en refugio bajo el verde que le cubre de suaves gotas de rocío. Lo veo, lo siento cálido, acogedor como la nostalgia que cada noche más se nos escapa, es su nariz la que lo advierte ante mi pecho.
El verde solo cubre, no retiene y en poco ya a correr, se cae lo oscuro del cielo, los colmillos tan fuertes no son…
Así es, las rodillas nos tiemblan mientras en ojos brillan, mientras el fresco respiro de la mañana nos envuelve en verde.
Ahora… el nudo en la garganta sólo acoge.

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