sábado, 27 de septiembre de 2008

El bosque nublado

Esta mañana el día se despertó bajo nubes esponjadas de humedad, resaltando aromas dulces, sutiles, que se transformaban en casi visibles tonalidades. Aquellas ondas de sabores seducían aquel diminuto olfato, mas sólo uno entre tantos, solo una onda en especial le tornaba vidriosos los ojos; nada mas aquel rose de fragancias y el camino se tuerce en una única dirección.

Es la dirección a la que va con su mirada tocada por plomos, grises y verdes, tonos similares a los del presente bosque casi infinito. Bosque de sueño nublado por el cual los pies descalzos de una niña juegan con tierras rojizas. Ella no presta atención a aromas, ella mira… son sus ojos los que envuelven las flores de escarchas, que será el rocío al salir el sol; Esta mirda la roba el fuerte viento y la llevan a ver a un niño, el que corre guiado por dulces aromas, por uno distinto a todos los de aquellas flores que él perfumaba cada mañana.

La mirada de la niña no pudo ver ninguna otra flor, ella quería únicamente ver aquellos plomos, grises y verdes contenidos en dos hermosas esferas. Es su escarcha la que congela el momento, mientras las cintas de aromas envuelven los dos mundos, el cálido cariño lo derrite todo cuando una doble sonrisa deja ver cuatro ojos vidriosos.

Dos pequeñas y redondeadas manos se cubren la una a la otra, rodeadas de nubes húmedas por la mañana.

La niña abre sus pestañas y nada más recuerda una dulce vos en tonos de bosque al alba… “Te seguiré esperando cada noche”. Un poco de pena apaga su magia, pero la esperanza la hace querer la noche, cada noche.

1 comentario:

jonás dijo...

uh q bonito, está muy metafórico. me gustaría ofrecerte nos perdieramos juntos en un bosque, aceptarías? Quizás los tonos nos hagan mezclar y florecer un nuevo color. Me gustó tu cuentito.
Nos vemos
Tu admirador secretors